BIENVENIDOS A 2018

Se lo pedimos al nuevo año, al año 2018, pero la petición la debemos pasar al pueblo de Dios para que con su ejemplo, sus estilos de vida, hagan que el nuevo año sea diferente, mejor.


Sobre la celebración de un principio de años se ciernen los recuerdos de las fiestas del tiempo navideño. Tiempo festivo. Quedan los recuerdos de la Nochevieja. Niños en vacaciones. Mayores disfrutando de algo de tiempo libre que les libera coyunturalmente de las obligaciones de sus trabajos. Por delante, aún queda la celebración del Día de los Reyes Magos.  

Conclusión: Principio de año rodeado de fiestas por todos lados. Es como si todos estos eventos gozosos desearan espantar todos nuestros miedos, como si estuviéramos en una especie de seno materno en donde las gentes se empeñan en ofrecer felicidad: ¡Feliz Año Nuevo! ¡Felices fiestas! Gritos para espantar a los fantasmas que pueden rodearnos y que, sin duda, actuarán a lo largo del año 2018: Cataluña, el paro, la violencia de género, la pobreza, las personas sin hogar, las violencias de guerras en el mundo. ¡No! ¡Hoy no! Es Año Nuevo. ¡Que huyan los fantasmas y los espantapájaros del miedo! Que resuene todavía el “No temáis” como icono de la Navidad, de un mundo nuevo. Sin embargo, pronto miraremos hacia adelante. 

Los fantasmas del independentismo, esos espantapájaros cargados de incógnitas o, en su caso, de los defensores de la unidad de España, muchos de ellos rebozándose en el cieno de la radicalidad, ¿volverán a golpear nuestros oídos como con un látigo de sinrazón ante la imposibilidad de que la convivencia en Cataluña sea posible? ¿Quién gobernará? ¿Quién será el President/a? ¿Seguirán las violencias? ¿Se harán esfuerzos para restaurar las heridas que dividen a Cataluña en dos mitades que parecen irreconciliables? Lo de Tabarnia, ¿es sólo una sonrisa sarcástica o hay algo más? Sin duda, los fantasmas del miedo se ciernen por toda Cataluña corroyendo la economía, el turismo… la vida. Unos fantasmas que extienden sus capas y sus carroñas por el resto de España como si nuestro país fuera bañado por un agua turbia y sucia. ¿Seguirá en el 2018 la falta de entendimiento y las problemáticas para una convivencia normal entre los ciudadanos de un mismo pueblo y, en su caso, de un mismo país? O, si queréis otra pregunta, ¿qué hay de la plurinacionalidad?

Cuando miremos hacia adelante en el 2018, ya pasadas las euforias de las fiestas, nos encontraremos con el desempleo que amenaza con el espantapájaros de la pobreza que se cierne por toda España. Inseguridad ante las posibilidades de mantener el lugar de trabajo. Inseguridad para muchos que, aun teniendo empleo, les come la pobreza porque tienen salarios de hambre. Otros no pueden tener jornadas completas de trabajo y viven con el corazón latiendo a velocidades que sólo proporciona el miedo. Miedos a la pérdida de inseguridad, al hambre de sus hijos. Muchos miedos en el mundo. ¿Seguirán campando en el 2018? ¿Nuestro gobierno no será capaz de crear empleo suficiente en este año que empezamos? 

El tema del desempleo también debe convocar consensos, abrir solidaridades, ver que los desiguales repartos en todas las áreas, incluida la de la distribución del trabajo, crean nuevos fantasmas que se ciernen sobre muchos. Espantapájaros que atemorizan a los humanos. Por delante, todo el 2018. Dios quiera que traiga ofertas generosas en todos estos campos, que se eliminen los miedos de caer en nuevas pobrezas o viejas servidumbres. Que no vuelvan las nuevas formas de esclavitud en donde hay personas que se pueden aprovechar de otras negándoles el salario digno y llevándoles allí donde la dignidad se resquebraja. ¡Ven generoso, Año 2018! Que las gentes aprendan en tu seno a ser solidarios, a ser acogedores, a romper egoísmos. Que la justicia brille como el sol en todo este trayecto por el que entramos en este año nuevo. Año 2018. Sé un año de justicia. Que ésta caiga sobre toda España como si fuera una lluvia que hace renacer esperanzas.

 A lo largo de este año, dentro de tu seno, las mujeres seguirán siendo las más débiles de cara a las violencias. Sí, fundamentalmente las violencias de género. Antiguos miedos, viejos temores, violentas prácticas machistas. Escuchad, portadores de la espada de la violencia de género: Toda persona debe tener el derecho a la seguridad, a no ser maltratada, a no ser vejada, a no temer por su propia vida. Muchos miedos agobian a las mujeres. Terrores nocturnos y diurnos. En España y en el mundo se da la feminización de la pobreza, mujeres en exclusión que caminan cargadas de sus hijos en tantas y tantas ocasiones andando por los carriles de la exclusión y la marginación social. La prostitución les tienta como el gran lazo que esclaviza a muchas mujeres que caen en las redes de los que trafican con personas: ¡Malditos! Que el 2018 os expulse para siempre de la tierra. 

Dios quiera que el año nuevo traiga nuevas respuestas tanto desde las instituciones políticas y sociales como desde la concienciación de las poblaciones. Ojalá que el año 2018 tuviera esa guadaña que fuera capaz de eliminar del mundo el maltrato a la mujer, la humillación y horror por el que muchas veces pasan. Que en este año nuevo se puedan despertar nuevos horizontes, nuevas sendas, nuevas vías tanto para las mujeres como para los hombres, especialmente para aquellos que, quizás por razones psicológicas, violencias familiares anómalas, el alcohol o inclinaciones satánicas se ven lanzados a ser verdugos en medio de nuestras sociedades. Portadores del hacha de la violencia y la muerte. Miedos. 

Muchos miedos que, probablemente, resucitarán o seguirán imperando en medio de nuestras sociedades. ¡Cuándo será vencido el miedo en el mundo! ¿Colaborará en ello el año 2018? ¿Colaborará el mundo cristiano que porta los valores del Reino? Dios quiera que sí, que cambien valores, que cambien formas de vida, que cambien egoísmos, que se resquebrajen las violencias. ¿Seguirán existiendo, en este año nuevo que comienza, personas aterrorizadas, oprimidas y con los fantasmas del miedo mordiendo sus corazones? ¿Podremos hacer algo nosotros como cristianos? 

2018, año nuevo. Dios quiera que seas capaz de eliminar las angustias políticas, la angustia de los pobres, de los que viven en la infravida de los focos de pobreza, hambre y miseria. Que se evite la soledad de los “sin techo”. Nuevo año: Que puedas eliminar las inseguridades y miedos de los inmigrantes, de los refugiados. Que seas un año capaz de eliminar el pánico. Que puedas transmitir la alegría de vivir. Es lo que esperamos de ti, nuevo año, año 2018. 

Que expandas noticias de gran gozo, que difundas que, aun en este mundo injusto, alguien nos ama y nos cuida. Se lo pedimos al nuevo año, al año 2018, pero la petición la debemos pasar al pueblo de Dios para que con su ejemplo, sus estilos de vida, sus solidaridades y siendo manos tendidas de acción y ayuda, hagan que el nuevo año sea diferente, mejor, que difunda paz, tranquilidad y sosiego. Que los corazones encogidos se expandan y que el miedo sea vencido. Dios quiera que todos colaboremos para ir acercándonos a estas metas aunque parezcan utópicas. Sólo así podremos gritar en medio de nuestras sociedades: ¡FELIZ AÑO NUEVO 2018!